Sala de arte Agüimes | Héctor Hernández
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HÉCTOR HERNÁNDEZ


La cultura, como escribe Peter Sloterdijk en El desprecio de las masas (2000), tiende cada vez más a aparecer amable, cuando no trivial: «El destino de la cultura de masas estará siempre ligado al ensayo de desplegar lo exento de interés como lo más llamativo (…) No es ninguna casualidad que la cultura de masas, dondequiera que se imponga, apueste en el futuro por la alianza entre trivialidad y efectos especiales».

Bajo la noción de juego, comienzo la deconstrucción y reinterpretación de la imagen unitaria para, a continuación, crear una composición donde yuxtapongo las imágenes procesadas (collage digital) y así plantear una estructura retórica, con la que articulo la redirección de significados y la exploración de relaciones semánticas, que deriven el significado de la obra hacia un estadio de lectura crítica. Esto da como resultado una obra inmaterial que se origina, desarrolla y despliega todo su significado en el terreno de lo digital. Estas obras, resultantes de un proceso creativo absolutamente gestionado en el plano de lo virtual, las concibo (por su fundamento, proceso y autonomía funcional) como los originales. En respuesta a esta determinación, ejecuto una traducción material de la obra virtual, enfrentando los dos resultados y proponiendo un análisis comparativo. Determino la obra matérica (que compone el conjunto de obras que muestro) como copia única e interpretación física de la obra original inmaterial. . En este sentido, en lo que respecta al proceso de creación y la relación en la producción de la imagen virtual y la obra física, planteo un diálogo entre la obra digital (considerada en el proceso como «lo original») y su interpretación material resultante que, como una traducción estética que remite al propio proceso creativo, cuestiona el estatus de la imagen única y el objeto.

«Se mezcla cotidianamente en la pantalla del planeta imágenes de la información de la publicidad y las de la ficción, cuyo tratamiento y finalidad no son idénticos (en principio) pero que componen bajo nuestros ojos un universo homogéneo en su diversidad». M. Augé, Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad.



La idea de crear «Originales Digitales» aparece como una necesidad de respuesta a varias cuestiones que me inquietan en relación a la creación, posicionamiento ideológico e interpretación del Arte; problemas como: determinar la genealogía y desarrollo de mi proceso creativo dentro de la hipermodernidad, la ineludible responsabilidad como artista de tramar un discurso sociopolítico, o, afrontar una «laguna de esteticismo difuso» en la recepción e interpretación del Arte contemporáneo por parte del espectador.

Desde un proceso creativo que se gesta en el ámbito tecnológico de la imagen, en el medio digital, planteo un juego donde analizo la estética imperante y adopto tecnologías, registros y prácticas vinculadas al contexto estético organizado por la sociedad de la imagen, del espectáculo y de consumo. Intento aportar una concepción de la imagen que refleja los modos, códigos y ordenes constructivos y deconstructivos propios de la cultura digital e hipercultura tecnológica —cuestionando las normas artísticas y los valores culturales a través de los cuales se articula la importancia o la trascendencia del arte—, así como la elaboración de un orden discursivo, utilizando una iconografía, que juega a plantear una visión cáustica y distópica en la relación alienante entre política, sociedad e identidad individual.


Frente al consumo ensoñador de ficciones que rige la relación del público con el contenido del archivo icónico global, la manipulación consciente y la rearticulación del significado de la imagen y el objeto hacia una interpretación de carácter sociopolítico, entabla una relación con el espectador diferente que la dominante en el consumo de imágenes actual. Con ello, se desvelan las condiciones materiales y políticas de la imagen como función imprescindible en las sociedades contemporáneas occidentales.

La estrategia que planifico empieza por la posición de sumisión, aceptación del sistema y conocimiento de los medios de comunicación de masas, para practicar posteriormente maneras y formulaciones cercanas a la insubordinación: sublevación que manifiesta otras configuraciones posibles. Un planteamiento incisivo y corrosivo que nos recuerda que no existe nada fuera del ecosistema capitalista y que todo arte «hoy en día» es susceptible de tener una lectura política.

El conjunto de obras que compone la exposición, presentan un discurso que armoniza la hiperestetización de la imagen y el objeto con un nivel de lectura crítico y reflexivo, en el cual la ironía y el cinismo juegan papeles principales. Con ello, intento expresar que la función del arte está muy ligada a la exaltación de las virtudes del poder y a su representación. De esta forma genero una obra interdisciplinar basada en la construcción de objetos e imágenes que rediseño y reconfiguro, donde la apropiación y reinterpretación del imaginario común y la instrumentalización del lenguaje como un elemento compositivo, ocasiona estrategias que cuestionan las formas de dominación, empobrecimiento, de negación de la experiencia y exaltación de la frivolidad que emana de la sociedad del bienestar. Más allá del diseño, de la disposición decorativa de la obra y del contexto expositivo, hay una intención que tiene su epicentro en la generación de campos de actuación, espacios paralelos y periféricos, lenguajes de desarticulación crítica de la representación oponiéndose a la funcionalidad, negándose a formar parte de la decoración a través del lenguaje, del concepto, del significado, de la singularidad de su construcción perceptiva y del espacio donde se ubica.